Hay empresas que contrataron a una persona con discapacidad y el proceso salió bien. La persona se integró, aportó, creció. Y hay empresas que lo intentaron y no funcionó. La diferencia entre esos dos escenarios casi nunca tiene que ver con la discapacidad en sí. Tiene que ver con lo que pasó antes, durante y después de la incorporación.
Primero, el autoconocimiento
Isabel, orientadora del Programa de Oportunidades de Formación de CILSA en Córdoba, lo plantea así: antes de hablar de currículum o entrevistas, hay una pregunta más urgente: ¿qué quiere esta persona? ¿Para qué quiere trabajar? ¿Qué tipo de vida laboral tiene sentido para ella?
Es una pregunta que parece obvia pero que pocas veces se hace en serio, especialmente cuando hay una discapacidad de por medio. El entorno tiende a celebrar cualquier trabajo como un logro en sí mismo, sin preguntarse si es el adecuado para esa persona concreta. El equipo de orientación de CILSA trabaja exactamente eso: explorar motivaciones, intereses y expectativas antes de definir hacia dónde apuntar la formación. La idea es que esa formación tenga un sentido personal, no solo un valor en el mercado.
El caso de Fabi
Fabiana Wendel llegó a CILSA hace más de diez años. Hizo cursos de tecnología, construyó un repositorio de trabajo, y en 2022 accedió a una beca para estudiar la Tecnicatura Universitaria en Telecomunicaciones en la UTN de Córdoba. Se recibió.
Hoy está haciendo su primera práctica profesional: desarrolla un panel de control de gestión de turnos e historias clínicas para una empresa. Un proyecto real, con cliente real, con informes periódicos, con tiempos y objetivos concretos.
«Es la primera vez que puedo hacer una práctica», cuenta. «Esto es justamente algo que, a pesar de que uno se forma, te forma para la vida dentro de lo que es el talento digital y sirve muchísimo para la futura contratación.»
La trayectoria de Fabi no fue lineal ni rápida. Fue una acumulación de pasos: cursos, carrera universitaria, beca, práctica. Cada uno apoyado por el anterior. Y en cada etapa, alguien del equipo de CILSA estuvo disponible para acompañar, orientar y, cuando fue necesario, empujar un poco.
El acompañamiento no termina cuando empieza el trabajo
Uno de los errores más frecuentes en los procesos de inclusión laboral es pensar que el trabajo de acompañamiento termina cuando la persona consigue el empleo. El equipo de CILSA acompaña la preparación para la entrevista, el proceso de selección y los primeros meses en el puesto: cómo pedir ayuda, cómo comunicar un límite, cómo resolver una situación que no estaba prevista.
Las empresas también necesitan ese acompañamiento. Muchas llegan con dudas genuinas sobre cómo entrevistar a una persona con discapacidad, cómo dar instrucciones, cómo hacer una devolución cuando un proceso no avanza. CILSA trabaja con ellas antes y después de la incorporación, con capacitaciones sobre gestión del talento diverso que no son específicas de la discapacidad sino buenas prácticas de gestión de personas en general.
Las empresas también necesitan acompañamiento
El miedo no es solo de la persona con discapacidad. Las empresas también llegan con dudas, con prejuicios, con preguntas que no saben cómo hacer.
«Muchos llegan porque dicen: queremos incorporar a una persona con discapacidad, pero tenemos miedo, no sabemos, tenemos muchas dudas», cuenta Isabel. Y agrega algo que resuena: «No existe la pregunta tonta. La capacitación es el espacio donde yo puedo preguntar lo que sea.»
CILSA trabaja con las empresas antes, durante y después de la incorporación: capacitaciones sobre cómo entrevistar a una persona con discapacidad, cómo dar instrucciones, cómo hacer devoluciones constructivas cuando un proceso no avanza. Esas habilidades no son específicas de la discapacidad: son buenas prácticas de gestión de personas que cualquier organización debería tener.
Cuando todo se conecta
Durante la grabación del programa Capaces y Distintos de Farfalina, Isabel recibió una confirmación que llevaba meses esperando: una articulación entre CILSA, Farfalina y una empresa de software había resultado en la contratación efectiva de una persona con discapacidad. Becaria de CILSA, formada en tecnología, conectada a través de la red que ambas organizaciones construyeron juntas.
Seis meses de trabajo. Múltiples reuniones. Coordinación entre la organización, la empresa y el Estado a través de un programa de primer empleo. Un proceso que, visto desde afuera, puede parecer lento. Visto desde adentro, es exactamente el tiempo que lleva hacer las cosas bien.
Desde Farfalina
En Farfalina trabajamos la inclusión laboral como un proceso integral: acompañamos a la persona en la construcción de su proyecto, trabajamos con las empresas para que la incorporación sea real y sostenible, y buscamos activamente articulaciones con otras organizaciones que compartan ese compromiso.
Porque la inclusión laboral se construye, paso a paso, con las personas y para las personas.
¿Querés seguir explorando estos temas? En nuestro canal de YouTube encontrás conversaciones con referentes de la discapacidad, la inclusión y el mundo laboral. Te invitamos a descubrirlo.
Para seguir leyendo
- CILSA — Programa de Oportunidades de Formación
- OIT — Inclusión laboral de personas con discapacidad
- Argentina.gob.ar — Programa Primer Paso
- Farfalina — Inclusión Laboral


